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EL RIESGO
El riesgo es un elemento presente continuamente en nuestro oficio, todas las maniobras que realizamos en altura lo conllevan. Un riesgo que, si nos atenemos a los equipos que portamos, está catalogado como nivel III (con riesgo para la vida). Este concepto no es absoluto, como lo vemos en el grafico, tendremos en un extremo el riesgo mÃnimo, y en el otro, un riesgo tan alto que será difÃcil asumir. En la cercanÃa de este último, se encuentra una zona crÃtica, que para un experto será menor, y para un inexperto o alguien ajeno al oficio, será muy grande. La elección de la respuesta a un problema en altura tendrá que estar lo más alejada posible de esa zona critica de riesgo, y si esta cerca, que sea porque voluntariamente estamos asumiéndolo.
SINDROME DEL ARNES
Estar colgado de una cuerda tiene sus riesgos, sobre todo si es mucho tiempo. El sÃndrome del arnés es poco conocido y no se le presta atención pero sus consecuencias pueden ser graves. Cañonistas, espeleólogos trabajadores verticales y escaladores que pretendan estar colgados de su arnés mucho tiempo, deben conocer este sÃndrome.
El sÃndrome del arnés es una patologÃa que requiere la combinación de dos factores para su aparición que son la inmovilidad y la suspensión. El factor de inmovilidad puede darse tanto en personas que quedan inconscientes (por un golpe, el impacto de piedras, etc) como en personas que lleguen al agotamiento, lo cual les pueda suponer quedar suspendidas de una cuerda (segundo factor necesario).
Esta situación provoca una acumulación de sangre en las piernas (se calcula que de un 60%) por un fallo en el retorno venoso, la cual implica que hay menos sangre para que el corazón pueda mantener correctamente los órganos vitales. Rápidamente se puede perder la consciencia (en personas que no quedaron suspendidas por estar inconscientes), y si el sÃndrome avanza puede llegar a producirse la muerte de la persona bloqueada. Debemos tener en cuenta que la rapidez con la que una persona puede presentar los sÃntomas de sÃndrome del arnés depende de sus condiciones fÃsicas, pero estos sÃntomas pueden aparecer a partir de los 10 minutos de estar suspendidos (en algunas personas podrÃan aparecer antes), y que normalmente no se suele aguantar más de 30 minutos.
Los sÃntomas que presenta el sÃndrome del arnés son entumecimiento de pies y piernas, aturdimiento, náuseas, taquicardia, dolor intenso, disminución del nivel de conciencia, etcétera.
Un problema que nos encontramos para evitar la aparición del sÃndrome del arnes en personas conscientes es que no hay signos premonitorios claros, pues se han realizado estudios en los que personas que permanecÃan colgadas y quietas han pasado repentinamente de estar tranquilos a presentar rápidamente sÃntomas.
Es importante que conozcamos que factores como la imposibilidad de mover las piernas, la deshidratación, la hipotermia, el dolor, la fatiga, los antecedentes de enfermedad cardiovascular o respiratoria y el estado factores como la imposibilidad de mover las piernas, la deshidratación, la hipotermia, el dolor, la fatiga, los antecedentes de enfermedad cardiovascular o respiratoria y el estado de inconsciencia aumentan el riesgo de padecer el sÃndrome del arnés.
Prevención
Dentro de la prevención podemos diferencias dos tipos de acciones, las personales, para evitar la aparición del sÃndrome del arnés cuando nos podamos encontrar en una situación de suspensión en una cuerda, y las acciones genéricas destinadas a divulgar la gravedad del sÃndrome del arnés, para concienciar y evitar que alguien pueda padecerlo.
Prevenciones Personales: Elegir el arnés adecuado a nuestra talla y llevarlo bien ajustado (ni mucho ni poco). Mantener una posición semi sentada ayudándonos, si hiciese falta, de un arnés de pecho que evite que quedemos en posición horizontal. Mover las piernas y en caso de no ser posible, mantener las rodillas dobladas.
Prevenciones Generales: Mentalizar de la gravedad del sÃndrome del arnés a los practicantes de deportes u oficios que requieren la utilización de arneses, remarcando que la posibilidad de muerte puede darse en 10 minutos. Adquirir la formación especÃfica para poder resolver situaciones de auto-rescate. Garantizar un rescate rápido combinando el conocimiento de las técnicas de auto-rescate con el entrenamiento (si no tenemos aún suficiente autonomÃa, éstas deben estar supervisadas por un profesional). Tranquilizar al rescatado al llegar hasta él, pues es de vital importancia que ejecute las instrucciones que le demos (como mover las piernas para evitar la aparición de sÃntomas). No realizar nunca el descenso el deporte o el oficio en solitario. Es altamente aconsejable que la gente que empieza y no tiene suficiente autonomÃa vaya siempre acompañada por, al menos, una persona técnicamente preparada o por un profesional contratado para ello.
Tiene que quedarnos muy claro que debemos evitar cualquier tipo de situación que nos lleve a la posibilidad de quedar bloqueados en una cuerda, tanto a nosotros como a cualquier otra persona.
Tratamiento
Además de realizar un rescate lo más rápido posible, lo único que podremos hacer es poner a la persona en una posición que favorezca el poder recuperar un estado más o menos normal, mientras damos aviso a los cuerpos profesionales de rescate para que lo trasladen rápidamente a un centro hospitalario (para ello, debemos tener en cuenta cuánto tiempo ha pasado suspendido desde la aparición de los primeros sÃntomas). Estas posiciones son agachado o en cuclillas, o en posición semi sentada. Si el herido está inconsciente, debemos colocarlo sobre el costado derecho en posición fetal. Esta posición se debe mantener entre 30 y 40 minutos antes de pasar a una posición horizontal.
Debemos evitar a toda costa la posición antishock o las posiciones horizontales. Por la acumulación de sangre en las piernas se provoca una falta de carga en el ventrÃculo derecho, y si colocamos al herido en estas posiciones crearÃamos una sobrecarga aguda desde el ventrÃculo por retorno masivo de sangre que se habÃa cumulado en las piernas durante el tiempo que permaneció en suspensión (esto es más conocido como “muerte del rescateâ€).
Evidentemente, mientras esperamos la llegada del rescate profesional, pondremos al rescatado en un lugar seguro, protegido del frÃo y los agentes externos y bajo constante vigilancia, por si su estado empeorase y fuese necesario aplicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar.
En conclusión, el sÃndrome del arnés constituye un riesgo vital para todos aquellos que practicamos deportes y actividades sobre cuerdas, pues ante la posibilidad de quedar bloqueados e inmóviles en una cuerda podemos llegar a perder la vida.
CUIDADO DE LAS CUERDAS
No es novedad saber que una vez que estamos colgados la cuerda se transforma en nuestra vida, se transforma en nuestro todo para sobrevivir en las alturas. Las cuerdas más que cualquier otro equipo de trabajo sufre mayores desgastes, (muchas veces recibe pintura, limpia vidrios, agua sucia y por descuido están muchas veces sometida a la abrasión de orillas).
En este articulo vamos a hablar de la abrasión que reciben las cuerdas, por mucho que las cuidemos con protectores, fundas, alfombras, etc. Siempre existe un momento en que la hacemos rosar con un borde, aunque sea por 1 segundo, le estamos haciendo daño. Con la abrasión de las esquinas y bordes de los muros, cornisas, alerones y otros, empiezan a deshilacharse, para arreglar dicho daño, sabemos y hemos visto que varias personas le pasan un encendedor o un fosforo cerca, para quemarle los pelitos, claro esto no lo hacen en toda la cuerda, solo donde se ven más largos los hilos, por lo general le meten un encendedor para cerrarla, también hemos visto que le ponen cinta adhesiva, donde tuvo una abrasión.
Bueno, para que todos sepan, lo primero que te advierten en cualquier curso formativo para realizar trabajos verticales o en cualquier curso relacionado con el uso de cuerda (escalada, cañoning, espeleologÃa, etc) medianamente serio, es precisamente tomar en serio tu seguridad, y esto incluye tu equipo de protección individual, como el equipo de trabajo, tanto.
La cuerda es la lÃnea de vida; si ésta se lastima o se maltrata, nos estamos arriesgando a ver la cara del Creador más pronto de lo que pensábamos. Por lo mismo es muy poco recomendable emplear métodos, del tipo que sean y con la finalidad que sea, que atenten contra la integridad del equipo, incluida la cuerda.
Dentro de los cuidados normales y básicos que se deben observar con la cuerda, están el NO PISARLA y mantenerla libre de machucones que puedan seccionarla por dentro, evitar los agentes quÃmicos y mantenerla lejos de fuentes de calor que puedan alterar sus caracterÃsticas, y eso incluye el adhesivo de la cinta “agresiva”, y el calor del fosforo o del encendedor.
¿Por qué? Simplemente al someter la cuerda a los efectos de la acción de un quÃmico o del calor, alteramos la elasticidad de las fibras que se vieron sometidas a dicha acción, disminuyendo asà la sección de la cuerda (es decir, si la cuerda tiene 11 mm de diámetro, después de aplicarle el calor y de haber dañado algunas fibras, ese diámetro será menor —por lo menos en esa parte— con la consecuente disminución de su capacidad de absorber energÃa.
Ahora, ¿qué es lo que se perseguirÃa al aplicarle el fosforo a los pelitos? ¿Mejorar la apariencia de la cuerda? No olviden que la razón de ser de ésta es detener la caÃda, no verse bonita. Ahora, supongamos que el calor que puede dar un fosforo es mÃnimo, asà como el daño a la cuerda misma, tanto que podrÃa despreciarse y en realidad mejora el aspecto de la cuerda. ¿Qué de malo puede tener eso? Pues que posiblemente estarÃamos ocultando algún daño mayor en el alma de la cuerda y al ver en buen estado la camisa que la cubre podrÃamos pensar que no existe tal. Ya con eso, nos estamos arriesgando innecesariamente.
Lo que yo les puedo recomendar es lo siguiente:
Nunca piensen que ya lo saben todo sobre un tema, investiguen y pregunten.
Si ya tienen cuerda o van a adquirir una, vean las indicaciones del fabricante que viene en la etiqueta que acompaña tu cuerda.
Preocúpense de las siguientes caracterÃsticas:
• Fuerza de choque: Se refiere el impacto que se transmite al cuerpo del escalador o trabajador a la hora de sufrir una caÃda de factor 2 (la cual no es común en un trabajador vertical pero la inexperiencia lleva a todo). Es uno de los aspectos más importantes de la cuerda.
• Número de caÃdas de factor 2 que soporta: a menor cifra, mayor tiempo útil de tu cuerda.
• Resistencia a la abrasión: La diferencia de duración de la camisa de una cuerda puede ser de hasta el 225% respecto a otra. Ciertos tratamientos como el teflón y el everdry, asà como algún trenzado especial de la camisa, son responsables de esto.
Si les preocupa la abrasión a la que pueda estar sometida la cuerda durante los trabajos, usen protectores y colóquelos sobre los cantos filosos donde tenga que pasar la cuerda. Se pueden confeccionar con trozos de manguera abiertas longitudinalmente y amarradas con alambre, también podemos usar alfombras, o bien, simplemente sacrifiquen un paño o una polera.
Nuevamente, mantener la cuerda lejos de agentes quÃmicos y de fuentes de calor que la puedan dañar.
Atender la vida útil de la cuerda según las indicaciones del fabricante. Un promedio de 2 años de uso sin caÃdas importantes es lo usual para una cuerda de unos 11 mm, claro que cuando trabajamos limpiando vidrios, donde en general le cae aguas con detergente, debemos cambiar las cuerdas máximo al año.
Mantener un historial de las caÃdas que ha soportado la cuerda. En promedio aguantan de cinco a siete caÃdas de factor 2. Lo ideal es no prestar las cuerdas, si eso ocurre chequear las condiciones en las que las regresan.
Y por último, y no por eso menos importante, antes y después de usar la cuerda,es importante revÃsarla pasándola por la mano en el momento de enrollarla y viéndola para identificar los posibles daños que haya sufrido en alguna sección: al pasar la cuerda podemos identificar con el tacto secciones donde cambie su apariencia, o sientan cambios en la elasticidad de la cuerda.
Y sobre todo, si hay dudas, asesorarse o desecharla es lo mejor. Más vale que la cuerda termine en la basura, que tú en la fosa.




